Teatro y danza contemporánea – Una entrevista con la cubana Diana Mary Cano Rodríguez

M: Estoy muy contenta de hablar contigo en Terra Literaria. Me gustaría saber un poco más sobre tu vida. ¿Quién es Diana? ¿Cómo te defines a ti misma?

D: También estoy muy feliz de esta entrevista, de este contacto con Terra Literaria, muchas gracias por la invitación. Bueno, Diana es una artista joven, cubana.

M: Cuéntame un poco sobre tu trayectoria profesional. Te graduaste en teatro y danza contemporánea, ¿verdad? ¿Por qué el teatro y luego la danza? ¿Cómo se lleva a cabo esta relación? ¿Tú actúas? ¿Has escrito o sigues escribiendo para el teatro o estás produciendo alguna coreografía?

D: En realidad, la danza llegó primero. A los 12 años comencé a estudiar danza en la Escuela Vocacional de Arte de Las Tunas, mi ciudad natal. Fueron 3 años dedicados completamente a la especialidad pero en el último no aprobé el exámen para pasar al Nivel Medio. Es decir, no podría seguir los estudios de danza. Esa fue una gran decepción, muy dolorosa para mí. Pero la vida me tenía una sorpresa. En ese mismo período realicé la prueba para la escuela de teatro y la aprobé, sin pronóstico alguno. Adaptarme me fue difícil, estando en otra ciudad, Bayamo, lejos de mi familia por primera vez. Todo era nuevo para mí. Al principio, me sentí un poco perdida y con miedo. Luego me enamoré de la actuación y de ese juego infinito que es el teatro. Al finalizar mis estudios fui miembro por 2 años del grupo Huella Teatral en Las Tunas, pero sentía que debía superarme. Por eso me animé a realizar el exámen de ingreso a la Universidad de las Artes de Cuba, en la especialidad de danza contemporánea. Fue un regreso a ese amor que nunca se apartó de mí, porque en cada una de mis caracterizaciones para el teatro la fisicalidad tuvo gran peso. Y desde entonces mis dos pasiones han sido una: la danza teatro. He tenido la oportunidad de trabajar con diferentes directores tanto de danza como de teatro en La Habana, lo que me ha permitido aprender diferentes técnicas y métodos que he usado o he versionado para realizar mis propias creaciones coreográficas. En estos momentos estoy en la creación de un proyecto en Guadalupe, en la parte investigativa, momento crucial para desarrollar la idea que tengo. Mientras en Las Tunas, estamos trabajando en un nuevo proyecto de danza contemporánea con jóvenes egresados de varias escuelas de arte del país.

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“Nadar en seco”, 2016. Teatro B. Brecht // Foto: Cortesía de la entrevistada

M: ¿De dónde viene la inspiración? ¿Tienes algún autor o texto que te motiven de manera especial?

D: La inspiración para mis coreografías en un primer momento vino del teatro, por ejemplo de mi obra favorita, Nuestra Señora de las nubes de Arístides Vargas. Un texto maravilloso lleno de imágenes poéticas que me permitieron crear 2 piezas. Luego con los estudios teóricos en la universidad conocí  el trabajo de disímiles autores que me influenciaron como artista. Ejemplo: Pina Baush y Jérome Bel. También me ha inspirado el cine cubano y la historia de Cuba.

M: ¿Qué temáticas o situaciones te han inspirado? ¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Qué elementos consideras importantes  en tus obras? ¿A quién van dirigidas?

D: Los temas han sido siempre diferentes y han tenido como punto común a la humanidad. Han sido problemáticas inherentes al ser humano en cualquier época o lugar; como el miedo, la guerra, el olvido, la memoria, la identidad, la conformidad, la inconformidad, etc.

Para crear necesito tener una motivación, a veces es de algo que leí, que escuché o vi; pero va creciendo el interés por investigar más y más sobre ese tema. Puedo hacer asociaciones con otros tópicos que me estuvieron rondando y tienen respuesta o salida cuando los uno y forman una historia o dicen algo. Es importante para mí expresar, ya sea una idea, un sentimiento o una inquietud. No me interesa el movimiento por movimiento, o el virtuosismo de los bailarines, sino su interpretación. El público al que van destinadas mis obras es para todo aquel que la vea. No trabajo para un tipo de espectador en particular.

M: ¿Cómo es la relación cuerpo, movimiento, actuación? ¿Cómo te sientes frente al público?

D: Lo que siempre siento es mucho miedo, me pongo muy nerviosa antes de empezar cualquier actuación de la envergadura que sea. Siempre estoy preocupada porque todo salga lo mejor posible. Me exijo mucho, nunca estoy feliz al final de mis presentaciones. No me gusta verme en los videos porque solo consigo ver errores o porque siento que pude haberlo hecho mejor. Pero hay un momento cuando paso el nerviosismo inicial y estoy relajada que es que comienzo a disfrutar. Se hace un hueco negro donde no pasa el tiempo y me dejo llevar. Para serte sincera esto no lo he sentido siempre, solo en algunas ocasiones, en otras estoy muy pendiente a todo lo que pasa. Es un poco loco pero puedo estar diciendo un texto o bailando y estar pensando en las cuestiones técnicas o en las reacciones del público o auto- rectificándome. Todo esto ocurre en cuestiones de segundos y siento como mi pensamiento y mi cuerpo se independiza. Es bastante extraño en realidad, pero no me asusta, me gusta.

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Presentación “Lectures de femmes” de la Compañía Aw Total. Jornada por el Día internacional de los derechos de las mujeres. Asociación Solidarité femmes de Guadeloupe. 14 de marzo de 2020 // Foto: Cortesía de la entrevistada

M: Trabajas con otras personas, ¿no? ¿Has hecho alguna presentación en Cuba o en otro país? ¿Dónde lo has hecho?

D: En estos momentos estoy en Guadalupe y trabajo en un proyecto con un grupo de mujeres que les interesa hacer teatro. En la jornada por el día internacional de la mujer preparamos una lectura teatral a la que también le agregamos expresión corporal. Utilizamos tu poema Terra Livre el cual fue interpretado en portugués como originalmente fue escrito y también en creole, gracias a la traducción de un profesor y amigo del grupo. El texto tiene infinitas imágenes que dieron paso a composiciones físicas entre las 4 intérpretes. Fue una buena experiencia porque necesité hacer variaciones y encontrar nuevos métodos para trabajar con estas mujeres que no tienen formación profesional, pero que tienen un gran talento y sobre todo muchas ganas de hacer.

M: ¿Qué significado tiene el teatro, la danza o ambos en tu vida?

D: Son, como ya dije, mis pasiones, mis amores, mi lenguaje para poder expresar al mundo lo que pienso y siento como parte de este universo.

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“Evocación”, 2019. Proyecto SERES, Centro Cultural Teatro Tuyo // Foto: Cortesía de la entrevistada

M: Como mujer, joven y negra, ¿de qué manera se relacionan estas tres categorías en tu trabajo?

D: Estas categorías están, sin dudas, de una forma u otra ligadas a mi trabajo. Algunas veces como inspiración, otras como temáticas sobre las que me gustaría reflexionar. Dentro de mi obra coreográfica he trabajado en varias ocasiones con temas relacionados con la mujer, sus vivencias y la sociedad. Por ejemplo, una de mis coreografías situó a la bailarina (en este caso yo misma) en una situación que sugería el desarraigo y el olvido en el que viven miles de niñas y mujeres en todo el mundo debido a la prostitución.  

Asimismo, como joven tengo inquietudes de las que me gusta polemizar desde mis obras. ¿Cómo vemos los jóvenes el lugar dónde vivimos? ¿Qué podemos hacer para cambiar las situaciones que no están bien? En fin, que responsabilidades tenemos como jóvenes en la sociedad.

Y negra soy desde que nací así que he experimentado lo positivo y lo negativo que tiene esta raza. Unas veces he sido menos consciente que otras, pero sin dudas, son marcas que me hacen ser quien soy. Desde mi interior salen esas voces que se convierten en personajes y en movimientos que siempre tendrán mi sello personal.

M: ¿Hay en Cuba muchas mujeres ocupando este espacio y haciendo una carrera profesional como artista de teatro o bailarina?  ¿Es posible vivir de esta profesión? ¿Has tenido problemas para realizarte como mujer-artista?

D: Sí, en Cuba existen miles de mujeres artistas, actrices, bailarinas, con un alto nivel profesional. El tema financiero es un problema que tenemos todos en la isla, no solo para los trabajadores de la cultura. Los salarios son bajos por lo que debemos tener varios trabajos, yo por ejemplo me he podido mantener en La Habana, que como toda capital la vida es más cara que en el resto del país, porque trabajo como actriz, como bailarina, como coreógrafa y como profesora. Al final hacer todo esto me ha permitido aprender y crecer como profesional. Por supuesto no todo es felicidad, a veces hay que trabajar en los sectores comerciales y del turismo por ser los mejores pagados aunque no sean de tu agrado.

No he tenido dificultades por ser mujer y artista.

Puedo decirte en resumen que he estudiado y me he preparado con mucho esfuerzo y dedicación para ser mejor cada día en lo que me gusta hacer. He contado siempre con el apoyo incondicional de mi familia, quienes desde que nací creyeron que era artista. ¡Quizás tengan razón! Lo cierto es que el arte es mi pasión y es lo que siempre he querido hacer.

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