Para una entrevista de ficción

Reinier habla y sonríe al mismo tiempo. No deja de mirar a los ojos mientras conversa y con su habitual sentido del humor va trayendo a nuestra reunión chistes y recuerdos de los años universitarios en la casa de altos estudios de Santiago de Cuba: viajes en tren, noches de fiesta, paseos, festivales, complicidades que vienen a nuestra memoria y hacen más amena ésta, la primera entrevista que le hago.

Barrios, como muchos le llamamos, haciendo alusión a su apellido, vive ahora en la mitad del mundo, pareciera que premeditadamente para estar a tono con esa suerte de indefinición o confluencia ( lo queer? ) a la que se afilia.  „ Me define la indefinición“, ripostó a alguien, alguna vez en el espacio público de las redes sociales.

En Ámbato, ciudad ecuatoriana, ha encontrado su segundo hogar, aunque el corazón le mantiene atado al batey azucarero Florida en el centro de la isla de Cuba. La Universidad Técnica de Ámbato, en especial la carrera de Comunicación le tiene como a uno de sus docentes más valiosos y colabora activamente con la  Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) de la cual es alumno egresado en la Maestría de Género y Desarrollo.

Activista por los derechos de la comunidad LGBTI e incansable investigador de la imagen, sus significados y relaciones, ha dedicado no pocos esfuerzos a entender los complejos procesos revolucionarios del cuerpo y el individuo en la sociedad contemporánea, y como éstos han sido reflejados, o no, en la filmografía regional y  la investigación académica.

 _   Reinier, hay un texto tuyo que formó parte del V Coloquio ¿Del otro la´o ?:     Perspectivas sobre sexualidades queer , desarrollado en Mayagüez, Puerto Rico en el año 2016 que lleva el título de Identidad, transgresión y representación: dilemas y esquemas en torno a lo queer en el cine cubano actual. ¿Qué plantea esta propuesta teórica en sí?

Esta propuesta centra su crítica en los dilemas, en el necesario aterrizaje de la teoría queer en los contextos de la realidad latinoamericana y de manera particular en la cubana, así como el papel del cine y del arte en su conjunto, como catalizadores de estos procesos que subvierten y cuestionan la fijeza de las identidades.[1]

_       ¿Por qué lo queer, por qué en el contexto del cine cubano?

Todo intento de análisis de las representaciones queer en el cine cubano convoca a reconocer las enormes posibilidades enunciativas del cuerpo queer, el cual deviene en un sitio muy particular a partir del cual anclar críticas a terrenos que sobrepasan la sexualidad y la experiencia del deseo. [2]

 _ Cuba y Latinoamérica poseen historias y situaciones políticas- sociales especialmente complejas y diferentes a las del resto del mundo. ¿Se puede hablar de lo queer en América Latina, en Cuba?

Hay una especie de incomodidad, algún tipo de agravio, una desesperanza cuando se intenta hablar de lo queer en América Latina. Entendido como un término extranjerizante, ajeno e intensamente capitalista, un sector de la academia latinoamericana y de los estudios de género ha despreciado lo queer, aludiendo los más diversos puntos de vistas. Autores como Martínez Expósito en el contexto hispánico más general, valora esta teoría como “abiertamente dañina” (Martínez 2004:23); mientras Fernando Sancho, en el contexto andino habla de una posible “moda académica” (Sancho 2014:21), peligrosa ante el propio concepto de género como categoría de relaciones entre personas. Para el feminismo, el término queer desestabiliza y pone en duda categorías que son centrales, de ahí su reticencia y rechazo también dentro de quienes comandan esta reflexión en el continente (…)

La reflexión  queer encuentra en Cuba la dificultad inherente de un régimen político que silencia todo intento desestabilizador, toda voluntad de ser más allá de pautas serviles y útiles al sistema.

La teoría queer desde Latinoamérica convida a repensar la ciudadanía, la propia construcción de la sexualidad como un elemento siempre de vigilancia y castigo, la familia, el Estado, la política pública y también las representaciones y esquemas que acerca de estas identidades hace el arte, y el discurso fílmico de modo particular. Esa matriz, esa lógica formal, esa razón coherente en la que se insertan estos sujetos para ser reconocidos, comprensibles y por tanto “aceptados”, es preciso deshacerla y fundamentarla desde esquemas de más flexibilidad y movimiento.[3]

_ Siento, cuando comentas sobre estos temas y aún más luego de leerte que hay mucho de convencimiento personal detrás de este debate científico.

Que el amor siga siendo el amor, se ame a quien se ame. Que las etiquetas se destrocen, que los prejuicios se destruyan, que los odios se acaben. Que cada quien viva orgulloso de su diferencia…[4]

 Barrios es hoy uno de esos noveles estudiosos que han llevado a las páginas de tratados e investigaciones lo que han vivido en carne propia: el autodescubrimiento, el rechazo social, la hipocrecía instaurada como valor moral,  la denfensa a todo coste de la individualidad, el derecho al respeto, los afectos del entorno familiar, la búsqueda. Su constancia en la academia y fuera de ella es un valioso aporte para entender nuestras realidades y abrir nuevos horizontes cognitivos, sembrar inquietudes en los más jóvenes y ayudar a repensar las sociedades en las que vivimos.

Ahora, escuchándole hablar con tanta vehemencia sobre el cuerpos, libertades, y con el temor de que esta entrevista llegue a su fin, recuerdo una ocasión en la que citara a Simone de Beauvoir: … “Que nada nos limite. Que nada nos defina. Que nada nos sujete. Que la libertad sea nuestra propia sustancia.”[5] Debo confesarlo,  le dije, junto al buen sabor del reencuentro  esta conversación me deja, inevitablemente,  más preguntas que respuestas. ¿Y si ser queer es el todo y  a la misma vez la nada? ¿ Y si fuera ser realmente nosotros mismos y no otros, sobre todo, que otros no nos definan? Quizás también una especie de Aleph borgiano donde todo es posible, incluso, donde esta entrevista sería posible. Barrios sonríe nuevamente y asiente ladeando la cabeza sn dejar de mirarme. Bebe un poco de agua muy rápido y le pregunto cuando será la próxima que nos veremos. Y su sonrisa  es mi respuesta: pronto.

Anmerkung 2020 02 22 104959
Publicado en su muro de Facebook 21.04.17. Ambato, Tungurahua, Ecuador.

[1] 
https://bit.ly/2T2HhWa

[2] 
https://bit.ly/2T2HhWa

[3] 
https://bit.ly/2T2HhWa

[4]   Publicado en su muro de Facebook por el Día del Orgullo LGBTI. 28.06.2017. Ambato, Tungurahua, Ecuador.

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